BLOG DIDÁCTICO DE JUAN CARLOS DONCEL (IES SIERRA DE SAN PEDRO. LA ROCA DE LA SIERRA, BADAJOZ)

La evolución de la industria lítica en el Paleolítico

Diversas herramientas empleadas en el Paleolítico
Si algo caracterizó a los primeros hombres y los diferenció de otros homínidos fue, sobre todo, su capacidad para fabricar útiles. No solo utilizar objetos como instrumentos, sino especialmente darles  una forma para que resultaran más eficaces, forma no accidental sino buscada conscientemente de acuerdo con modelos uniformes.

Proceso de elaboración de un bifaz

PALEOLÍTICO INFERIOR (2,5 millones de años- 125.000 años)

Homo habilis fabricando un canto tallado

Los primeros utensilios de fabricación humana encontrados hasta la fecha aparecen asociados al HOMO HABILIS: son los cantos tallados o trabajados por una cara (cantos monofaciales o choppers) o por dos caras (cantos bifaciales o chooping tool). Eran cantos en los que se había conseguido un filo cortante mediante percusión, empleando otra piedra más dura llamada percutor. Esta primera manifestación cultural se denomina PEBBLE-CULTURE O CULTURA DE LOS GUIJARROS. Probablemente el hueso y la madera fueron también empleados como útiles cortantes, pero por una parte es difícil reconocer en ellos el trabajo humano, y por otra parte su conservación hasta nuestros días ha sido imposible.


Canto trabajado monofacial del Paleolítico superior

Canto trabajado bifacial del Paleolítico inferior

Con el tiempo, la industria de cantos tallados se hace más compleja al extenderse la talla al resto del núcleo, buscando formas apuntadas que, al ser trabajadas por las dos caras, reciben  el nombre de bifaces. Estos instrumentos, llamados también hachas de mano, conforman la base de la denominada INDUSTRIA ACHELENSE, extendida por África, Europa y Asia y asociada a HOMO ERECTUS. La industria achelense se caracteriza también por una progresiva diversificación de los útiles buscando una mayor eficacia: aparecen, junto al bifaz, el hendedor, el triedro o la raedera. Pero  no por ser los bifaces las piezas más llamativas de esta etapa hay que infravalorar la tendencia creciente a lo largo de la últimas fases del Paleolítico inferior a trabajar no solo los núcleos de las piedras, sino también las lascas y esquirlas que saltan de ellos al tallarlos, y que conforman una auténtica industria de lascas. Ese trabajo con lascas supone el desarrollo de una nueva técnica de trabajo que denominamos "técnica levallois", consistente en la talla centrípeta del núcleo de piedra para obtener lascas cuya forma ha sido predeterminada por el tallador.

El Homo Erectus conocía el fuego y lo usó para endurecer las puntas de sus armas de madera

Bifaz achelense

Bifaz achelense

PALEOLÍTICO MEDIO (125.000-40.000 años)

En Eurasia aparecerá una nueva cultura ligada a un nuevo tipo humano, el HOMBRE DE NEARDENTAL, y denominada CULTURA MUSTERIENSE.  Esa cultura más evolucionada tendrá ya un gran desarrollo de la industria lítica sobre lascas. 
Globalmente asistimos en este periodo a un doble proceso:
-Microlitización o reducción del tamaño de los útiles, desapareciendo progresivamente la industria macrolítica.
-Mayor especialización y diversificación tipológica. Ahora serán frecuentes raederas, denticulados, cuchillos, puntas, raspadores o buriles.

El hombre de Neardental ya empleaba gran variedad de armas

Piezas de sílex de la industria musteriense del Paleolítico medio

PALEOLÍTICO SUPERIOR (40.000-10.000 años)

Los rasgos que identifican al Paleolítico Superior, durante el que vive el HOMO SAPIENS SAPIENS, frente a otros periodos previos son muchos:
- Por un lado continua el proceso de microlitización con el desarrollo de la industria laminar, que supone el trabajo sobre lascas más largas que anchas. Eso supone un mejor aprovechamiento de la materia prima y una mayor rentabilidad de su uso en relación a una determinada función.
- Asistimos a la profundización en una tendencia que viene de mucho antes, a una mayor diversificación tipológica, que se observa en el desarrollo de las herramientas de hueso y asta (proyectiles como azagayas o arpones, punzones, agujas, etc.). Este cambio industrial va destinado a obtener una mayor eficacia en el aprovechamiento del medio.

Variedad de herramientas y adornos del Paleolítico superior





Hombres del Paleolítico superior cazando


En el área europea se aprecia en el Paleolítico Superior una sucesión de culturas:

- CHATELPERRONENSE, vinculado con las últimas manifestaciones de la cultura musteriense.
- AURIÑACIENSE, caracterizado por la presencia de gran variedad de industria lítica. Las puntas con pedúnculo o los raspadores son piezas muy representativas. También es frecuente la industria sobre asta y  hueso como las azagayas de base hendida.

Puntas pedunculadas auriñacienses

- GRAVETENSE, en el que el elemento más característico en la punta de Gravette.


Puntas gravetenses


- SOLUTRENSE, en el que la talla del sílex alcanza una gran perfección y se multiplican los tipos de puntas de flecha muy logradas. Entre las piezas líticas apuntadas destacan las puntas de cara plana (de sección muy plana y retocadas en toda la superficie de una cara) o las hojas de laurel o de sauce (puntas retocadas en las dos caras).
Hoja de laurel solutrense

- MAGDALENIENSE, caracterizado por un gran desarrollo de la industria sobre hueso y asta, destacando azagayas y arpones. En lo referido a la industria lítica son frecuentes los buriles, relacionados con el frecuente trabajo del hueso, raspadores y puntas.

arpones del magdaleniense


Para finalizar presento aquí algunos otros recursos con los que podemos trabajar sobre este tema. En primer lugar un sencilla presentación de elaboración propia con los más representativos instrumentos del Paleolítico con información sobre su cronología y su uso. Además he seleccionado un par de vídeos que muestran el desarrollo de las técnicas de la fabricación de herramientas líticas.


                           Herramientas del paleolítico from Juan Carlos Doncel Domínguez

        


             video

Introducción a la Geografía física de España y Portugal con mapas

Aunque habitualmente se estudia la España física al margen de Portugal, considero que la Península Ibérica es una unidad física y una realidad geográfica que es necesario estudiar conjuntamente. Esa es la razón por la que en los mapas que a continuación presento Portugal no parece como un espacio en blanco y también la razón por la que mis alumnos de la ESO se acercan a la realidad física peninsular precisamente utilizando estos mapas.
España y Portugal se encuentran situadas en el extremo suroccidental del continente europeo y ocupan casi seiscientos mil km2. Ambos países ocupan la Península Ibérica pero incluyen también varios territorios insulares: los archipiélagos de Canarias y Baleares pertenecen a España mientras que las islas Azores y las de Madeira son parte de Portugal.


RELIEVE
El RELIEVE PENINSULAR es el resultado de los movimientos de placas tectónicas africana y euroasiática que tuvieron lugar durante la era Terciaria (desde hace unos millones de años).
La Península está dominada por una gran Meseta Central. El Sistema Central y su prolongación portuguesa de la Sierra de la Estrella divide la Meseta en dos partes: una Submeseta Norte y Submeseta Sur. La Submeseta Norte está constituida básicamente por la cuenca fluvial del río Duero, mientras la Submeseta Sur está ocupada por las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana, separadas entre ellas por los Montes de Toledo. La gran extensión de la Meseta Central explica la elevada altitud media de la Península.
Un conjunto de cordilleras y macizos montañosos rodean la Meseta: el Macizo Galaico y los Montes de León por el noroeste, Tras os Montes por el oeste portugués, la Cordillera Cantábrica al norte, el Sistema Ibérico al este y Sierra Morena al sur.
Hay también tres sistemas montañosos exteriores a la Meseta: los Pirineos, que hacen frontera con Francia, el Sistema Costero Catalán en el litoral nororiental y los Sistemas Béticos al sur (compuesto de dos alineaciones: Sistema Subbético y Sistema Penibético). En el Sistema Penibético se levanta el pico montañoso más alto, el Mulhacén (3.478 m.).
Entre estos sistemas montañosos exteriores y las cordilleras que bordean la Meseta, se sitúan dos grandes depresiones: la Depresión del Ebro al noroeste y la Depresión del Guadalquivir al sur. A ello abría que añadir la Depresión portuguesa del Tajo, situada en la desembocadura del río.


El RELIEVE LITORAL de la Península es bastante macizo, salvo en el caso de Galicia, donde las rías dan lugar a una costa recortada. La costa cantábrica es rectilínea y acantilada, la costa mediterránea alterna playas bajas y arenosas con elevaciones montañosas cercanas al litoral, la costa atlántica española y portuguesa (salvo Galicia) tiene un litoral bajo y arenoso, salvo en la costa central de Portugal, a la altura de Lisboa, donde se vuelve rocoso.

El RELIEVE INSULAR de España y Portugal comprende varios archipiélagos: A España pertenecen Islas Baleares y las Canarias mientras que a Portugal los archipiélagos de Azores y Madeira.
El archipiélago balear comprende las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera. El archipiélago canario es de origen volcánico y mayoritariamente montañoso. Incluye las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Estas dos últimas islas son más llanas que el resto. En Tenerife se sitúa el pico montañoso más alto de España, el Teide (3.718 m.).

SUELOS
Podemos distinguir cuatro áreas:
  • Los terrenos silíceos ocupan la parte occidental de la Península Ibérica y algunas áreas del Pirineo y la Cordillera Penibética; está constituida por rocas muy duras (granitos, pizarras, cuarcitas...) y muy antiguas.
  • La terrenos calizos forman una especie de Z al revés y extiende por Pirineos, Montes Vascos, parte oriental de la Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico, Sistema Subbético y parte occidental del Penibético. También tienen presencia en la costa del centro de Portugal. Está formada por materiales de origen mayoritariamente marino y más blandos.
  • La terrenos arcillosos ocupan zonas bajas de la Península Ibérica: llanuras costeras, depresiones del Guadalquivir, Ebro y Tajo, zonas centrales y orientales de las dos submesetas. Está formada por arcillas o arenas muy finas fruto de la erosión de las montañas de alrededor.
  • Los terrenos volcánicos ocupan los archipiélagos atlánticos de Canarias, Madeira y Azores.

HIDROGRAFÍA
Los ríos peninsulares vierten sus aguas en tres mares diferentes: el Cantábrico, el Atlántico y el Mediterráneo.
Los ríos de la vertiente cantábrica son cortos y tienen un caudal abundante y regular a lo largo de todo el año.
Los ríos de la vertiente atlántica son de dos tipos:
  • Los ríos gallegos son cortos y con un caudal abundante e regular.
  • En el resto de la vertiente predominan los ríos largos y con notable caudal, mayor cuanto más al norte (mayor en el Duero que en el Guadiana) y con una bajada importante en verano a causa de la sequía. Entre estos ríos está el Tajo, el más largo de la Península con más de mil kilómetros.
Los ríos de la vertiente mediterránea son más cortos que los de la Atlántica y presentan, por lo general, un caudal escaso e irregular. En verano su caudal es muy escaso mientras que las lluvias torrenciales de comienzos del otoño pueden provocar inundaciones. Una excepción es el Ebro, un río largo que además es el más caudaloso de la Península.

CLIMAS Y VEGETACIÓN
En la Península Ibérica predomina el clima mediterráneo, pero también se dan los climas oceánico y de alta montaña. En los archipiélagos atlánticos aparece también el clima subtropical.
El CLIMA OCEÁNICO domina en una estrecha franja que comienza en el norte costero de Portugal, sigue por Galicia y continua por toda la costa cantábrica hasta los Pirineos. El clima oceánico carece de sequía y presenta abundantes precipitaciones anuales, con temperaturas suaves en verano y no frías en invierno. La vegetación es siempre verde y muy abundante, con el predominio del bosque atlántico caducifolio de robles, castaños y hayas.
El CLIMA MEDITERRÁNEO se caracteriza por una mayor oscilación térmica anual que el oceánico, con veranos muy calurosos y secos. La sequía estival o veraniega y la mayor escasez de precipitaciones favorece el desarrollo de una vegetación más adaptada a la sequedad. En la Península ocupa el resto del territorio e incluye también las islas Baleares.
En cuanto a la vegetación, predominan matorrales como la jara, el brezo o la retama y especies arbóreas como la encina, el alcornoque o el acebuche.
Podemos distinguir tres tipos:
  • Mediterráneo típico o costero, con temperaturas cálidas en verano y suaves en invierno. Se extiende por las zonas costeras y el los valles del Guadiana y Guadalquivir.
  • Mediterráneo continentalizado o de interior, con invierno más fríos de los normal por la elevada altitud y la lejanía de la costa. Se sitúa en las mesetas interiores y en el valle del Ebro.
  • Mediterráneo semidesértico o árido, con una sequía mayor de lo normal y unas lluvias muy escasas, por debajo de 300 mm al año. Se sitúa en el sureste de la Península.
El CLIMA SUBTROPICAL ocupa las islas Canarias y la islas portuguesas de Madeira . Se caracteriza por temperaturas cálidas todo el año y lluvias escasas y concentradas en invierno, siendo más secas las islas más cercanas al continente africano. En las zonas húmedas se desarrolla el bosque de laurisilva y el pino canario y en las zonas más áridas matorrales xerófilos (adaptados a la sequía).
El CLIMA DE ALTA MONTAÑA se caracteriza por presentar precipitaciones más abundantes y temperaturas más bajas que en las zonas llanas más cercanas. En la Península su presencia se reduce a las zonas más altas de los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central, el Sistema Ibérico y la Cordilleras Béticas.

FACTORES DEL CLIMA PENINSULAR
El clima peninsular está definido por los siguientes factores:
  • España está situada al sur de la zona templada lo que hace que las temperaturas sean más altas y la duración del día sea mayor en el invierno.
  • El hecho de que sea una península rodeada de mares favorece que amplias zonas costeras tengan temperaturas muy suaves.
  • La disposición periférica de las montañas (situadas cerca de las costas aislando el interior) favorece que las zonas interiores alejadas de la costa no reciban la influencia marítima y tengan invierno más fríos y menos lluvias.
  • La elevada altitud media del territorio hace que bajen las temperaturas en las zonas más altas, como las amplias montañas y las numerosas montañas.



PARQUES NACIONALES
En España hay más de 500 espacios protegidos por su especial valor paisajístico y ecológico. Las formas de protección son muy diversas: parque nacional, parque natural, monumento natural, reserva natural, zona de especial protección de aves, zona de interés regional, etc.; de entre todos ellos tienen especial relevancia los parques nacionales, que son 14 espacios con una protección máxima por su valor ecológico incalculable. Podemos clasificarlos atendiendo a los tipos de ecosistemas que protegen:
  • Parques de alta montaña
    - ORDESA. Primer parque español. Incluye el famoso cañón de Ordesa de gran belleza donde se desarrolla un bosque mixto de hayas y coníferas (abetos).
    - PICOS DE EUROPA. Parque compartido por tres comunidades autónomas (Castilla y León, Asturias y Cantabria). Presencia de especies muy valiosas como urogallos y osos.
    - SIERRA NEVADA. El mayor parque español que protege el pico más alto de la Península (Mulhacén).
    - AIGÜESTORTES. Parque que incluye numerosos lagos de alta montaña.
  • Parques de bosque mediterráneo
    - MONFRAGÜE. Bosque mediterráneo y dehesas con gran valor faunístico, especialmente en aves rapaces y carroñeras. Está cruzado por el río Tajo.
    - CABAÑEROS. Conservado por haber sido anteriormente un espacio militar.
  • Parques de marismas y humedales
    - DOÑANA. El parque español con mayor valor ecológico. Lugar de parada de aves migratorias y hábitat de una importantísima población de linces ibéricos. Presenta tres espacios diferenciados: dunas costeras, marismas y bosque.
    - TABLAS DE DAIMIEL. Humedal manchego afectado por una sequía permanente debida a la acción humana (sobreexplotación de los acuíferos).
  • Parques marítimo-terrestres
    - ISLAS ATLÁNTICAS. Grupos de pequeñas islas situadas a la entrada de las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa.
    - CABRERA. Su fondo submarino es uno de los mejor conservado del Mediterráneo.
  • Parques canarios
    - GARAJONAY. Protege el espacio central de la isla de Gomera, que conserva un magnífico bosque de laurisilva.
    - CALDERA DE TABURIENTE. Protege un antiguo cráter de volcán con grandes bosques de pino canario.
    - TEIDE. Incluye una completa representación de los diversos niveles de vegetación que se desarrollan en las laderas del volcán-montaña más alto de España.
    - TIMANFAYA. Magnífico ejemplo de paisaje volcánico en zona árida.

La conquista otomana de Constantinopla (1453)

Ataque turco contra las murallas de Constantinopla

A comienzos del siglo XV el Imperio bizantino era ya una sombra de lo que había sido. El Imperio turco otomano ocupaba toda Asia Menor y amplios territorios europeos que se extendían hasta Serbia o Valaquia, estados vasallos. Por otro lado, muchas de las islas del mar Jónico y del Egeo pertenecían a los imperios comerciales de Génova y Venecia. En esa época las posesiones bizantinas se reducían a la ciudad de Constantinopla y Tesalónica y a un puñado de enclaves en el mar Negro y algunas islas en el norte del Egeo.
El sultán turco Mehmet II tenía como una de sus prioridades la conquista de Constantinopla, a la que pretendía convertir en el centro político de su imperio. Todos los preparativos técnicos y militares se llevaron a cabo en Edirne (antigua Adrianópolis). Una de las bazas del conquistador fue disponer de una poderosa artillería de sitio que incluía armas y cañones de última tecnología. En el sitio de la ciudad fue la primera vez que se emplearon piezas de artillería de diferentes tamaños en baterías combinadas contra objetivos fijos. Especialmente famoso fue el cañón construido por el ingeniero húngaro Urbano que tenía ocho metros de largo y era capaz de disparar piedras de 600 kg. Además, los turcos desarrollaron una gran pericia técnica a la hora de aislar por mar la ciudad. Sin el sitio naval la conquista hubiera sido muy difícil. El Sultán construyó una flota de cien barcos y ordenó la construcción del fuerte Rumeli Hisari para controlar el Bósforo.




Cuando el ataque otomano se convirtió en un peligro real, Bizancio pidió ayuda a Occidente y el emperador ofreció la unidad entre ortodoxos y católicos. Pero la ayuda procedente de la Europa católica fue escasa: el Vaticano mandó un solo barco con una compañía de ballesteros napolitanos, a lo que se unieron a comienzos de 1453 varios cientos de hombres entre los que se incluían los genoveses comandados por el condotiero Giustiniani, que desempeñó un papel clave en la posterior resistencia de la ciudad.
Las imponentes murallas de Constantinopla, reforzadas con un profundo foso, eran el principal obstáculo para su conquista. Mehmet II sometió a dura presión artillera al norte de la urbe, en la zona del Cuerno de Oro, mientras distribuia sus tropas de tierra por todo el frente oeste de la ciudad, desde el citado Cuerno de Oro hasta el Mar de Mármara. Los turcos pretendían centrar su ataque terrestre en una franja entre las puertas de San Romano y de Carisio. Por su parte, la flota otomana cercó la ciudad aunque no pudo romper la gran cadena que los bizantinos situaron en la entrada del Cuerno de Oro para proteger su flota.

Mehmet II

Mapa  medieval de Constantinopla


El sultán turco marchó contra la capital bizantina con un ejército de cien mil hombres, aunque muchos de los cuales no eran combatientes. Su élite estaba formada por la caballería imperial y los jenízaros, que rondaban los diez mil efectivos. Los jenízaros formaban unidades de infantería equipadas con armas de fuego de mano. Fueron numerosos los efectivos reclutados entre los territorios europeos vasallos de los turcos, tanto combatientes como no combatientes, entre los que destacaron los mil quinientos minadores procedentes de Serbia, Bohemia y Hungría. Frente a ellos, una guarnición de treinta mil defensores se encontró con el problema de cubrir con eficacia la defensa de unas murallas enormemente extensas.
A comienzos de abril Mehmet II estaba frente a la ciudad. Se habían transportado más de diez baterías artilleras, entre ellas tres cañones gigantes. El Sultán se situó con sus fuerzas de élite entre las puertas de San Romano y de Casirio, protegidas por los principales contingentes defensores bajo el mando del propio emperador Constantino XI y el caudillo genovés Giustiniani.
Las murallas habían sido reforzadas y con su foso y sus tres líneas defensivas consecutivas eran la principal baza de los bizantinos. De todos modos, la resitencia tenía un límite y a medio plazo solo un improbable ejército cruzado de socorro podría salvar la ciudad. 

Ataque turco contra las murallas de Constantinopla

Las hostilidades comenzaron el 6 de abril. Durante todo ese mes la artillería sometió a las murallas a una presión constante e, incluso, el gran cañón de asedio construido por Urbano se agrietó por sobrecarga y tuvo que ser reparado. Los turcos buscaron destruir en dos ocasiones la gran cadena que protegía el Cuerno de Oro a la vez que intentaron atacar las fortificaciones terrestres con torres de asalto desde las que pretendieron rellenar el foso, pero fracasaron. Las principales incursiones se produjeron en el valle del rio Lico, en el tramo defendido por el emperador y el genovés Giustiniani. 
A finales de abril se produjeron dos acontecimientos importantes: el 20 de abril una pequeña flota genovesa-bizantina logró sortear el cerco turco mientras que poco después, en la noche del 21 al 22 de abril, sesenta pequeños veleros turcos fueron transportados por tierra desde el estrecho de Bósforo hasta el Cuerno de Oro. Los bizantinos fracasaron en su intento de quemar los veleros y éstos fueron finalmente empleados para construir un puente de pontones desde donde bombardear con cañones las murallas bizantinas del Cuerno de Oro.

Empleo de artillería y torres ofensivas contra las murallas

Empleo de artillería y torres ofensivas contra las murallas

El 6 de mayo, Mehmet II ordenó un ataque general con treinta mil hombres sobre las murallas en el tramo más hostigado hasta entonces, entre las puertas de San Romano y de Carisio. En los días siguientes las fortificaciones fueron duramente bombardeadas y una segunda oleada de atacantes golpeó los muros desde la puerta de Carisio hacia el norte.
Aunque las murallas sufrieron en algunos tramos graves desperfectos, los asediados resistieron. A mediados de mayo hubo un nuevo intento fallido de romper la gran cadena, como también fue un fracaso el intento de los minadores serbios de hundir la muralla a la altura de la puerta de Carisio.
Algunos días después, los atacantes lograron acercar una torre de asedio a la muralla y cubrir el foso hasta levantar un gran montículo de arena que alcanzaba la altura de la muralla. Aunque los bizantinos destruyeron la torre con fuego griego, los otomanos habían conseguido debilitar sus defensas.

Grandes piezas de artillería turcas


Este cañón del XV conocido con el Cañón de los Dardanelos fue fabricado en 1464 y utilizaba bolaños de 300 kg de peso. El gran cañón empleado en la conquista de Constantinopla pudo ser muy parecido.




A finales de mayo, aunque corrió el rumor de la cercanía de un posible ejército de socorro y los sectores de la corte otomana contrarios a la guerra presionaron al Sultán, este estaba decidido. El día 29 de mayo comenzó el ataque final. Los bizantinos no lograron resistir las tres oleadas consecutivas de incursiones otomanas. El comandante genovés Giustiniani, que había sido un símbolo de la resistencia, fue gravemente herido y la desmoralización cundió entre los defensores. Al atardecer de ese día los jenízaros se abrieron paso a través de los muros destruidos por la artillería junto a la puerta de San Romano y la bandera turca ondeó en las hasta entonces inexpugnables murallas de Constantinopla.


Ataque final contra las murallas de Constantinopla


Antiguas murallas de Constantinopla en la actualidad

Aunque en los momentos inmediatamente posteriores a la conquista hubo saqueo y pillaje, el día 31 de mayo el Sultán prohibió los actos vandálicos y se aseguró que se preservera su autoridad y la seguridad de la ciudadanía griega. De hecho, el grado de destrucción fue limitado, al contrario de lo que escribieron después las fuentes cristianas: el sultán mantuvo en sus hogares a muchos cristianos e incluso pagó los rescates de muchos que habían caído prisioneros en manos de sus hombres. Tampoco destruyó Santa Sofía, la convirtió en mezquita y conservó sus frescos bajo una capa de yeso. Mehmet pretendía convertir la ciudad en su nueva esplendorosa capital y para ello necesitaba también lo que los vencidos podían aportar, necesitaba una ciudad cosmopolita y rica en culturas.
En Occidente la caída de Constantinopla fue recibida con pesar, aunque el mundo cristiano no hizo verdaderos esfuerzos por evitarla. Por su parte el mundo islámico aplaudió la hazaña, aunque muchos soberanos musulmanes rivales de los otomanos vieron con disgusto una conquista que abrió el paso a la hegemonía otomana sobre el Islam que se prolongó hasta comienzos del siglo XX.